Esta entrada debía haberla hecho hace 2 o 3 días, pero problemas con la conexión de internet en el último hotel y las 24 horas de viaje de vuelta impidieron que pudiera hacerla: en consecuencia, como podéis deducir, ¡ya estamos de vuelta en casa!. Comentaré los días pasados en el sur de Tailandia, en Phuket, y dejaré algunas consideraciones finales para una última entrada.
En Phuket hemos estado en un hotel familiar y cómodo -¡y de nuevo con una maravillosa piscina que hemos utilizado todo lo que hemos podido, especialmente en unos relajantes baños nocturnos!-
Como teníamos 3 días finales (el viaje se ha completado con uno más para volver a Bangkok -con problemas de retraso con los aviones- y otras 24 horas de vuelta desde Bangkok hasta Cáceres) decidimos dedicar 2 a hacer visitas a islas del parque nacional de Ao Phangnga -preciosas estructuras de islas calizas con cuevas- y las islas Phi Phi, situadas en el estrecho de Malaca al sur de Phuket, un destino clásico para playas, buceo,...; el tercer día, en realidad el central de los días en la zona, lo hemos dedicado a ir tranquilamente de playa.
El primer día fuimos en un barco tranquilo montando en canoas para entrar en cuevas, visitando -y bañándonos en ellas- playas preciosas y disfrutando de un paisaje espectacular. El barco nos abasteció de comidas y bebidas todo el día; fue una experiencia muy divertida.
Como curiosidad comentar que una de las islas que visitamos es la conocida como isla James Bond, ya que en ella se rodaron escenas de una película del agente 007 cuando lo intrepretaba Roger Moore, en concreto El hombre de las pistolas de oro, de 1974. He aquí la demostración.
El segundo día de excursión -tercero de nuestra estancia en Phuket- hemos visitado las islas Phi Phi (Phi Phi Leh y Phi Phi Don y otros islotes), archipiélago en el mar de Andamán muy turístico. Esta vez viajamos en una potente lancha trimotor: la experiencia más novedosa y divertida del día fue la práctica de snorkel (es decir, buceo con tubo para respirar) que nos posibilitó una magnífica visión de la enorme variedad, y colorista, de peces en los corales costeros. También nos pudimos bañar en playas de arena blanquita (entre ellas en la que se rodó la película La playa de Leonardo DiCaprio -otra película que se rodó por aquí es La isla de las cabezas cortadas, de Geena Davis-). En el barco íbamos con un grupo numeroso de japoneses -suponemos- que no sabían nadar, por eso en la fotografía, tomada antes de sumergirme yo también, podéis apreciar que casi todos utilizaban chalecos salvavidas. Os dejo varias imágenes de viaje.
Otra curiosidad es que esta es zona de tsunamis, en realidad fue una de las zonas más afectadas por el tsunami de Sumatra de las navidades de 2004, y encontramos en diferentes lugares carteles anunciándolo y diciendo, más o menos, que si te ves en uno que "huyas por donde puedas".
En fin, que han sido unos días divertidos y tranquilos, alejados de las muy ajetreadas ciudades tailandesas y camboyanas y más relajantes que los anteriores del viaje: esa es la razón por la que habíamos decidido dejar esta zona para el final de nuestro periplo.
En fin, que han sido unos días divertidos y tranquilos, alejados de las muy ajetreadas ciudades tailandesas y camboyanas y más relajantes que los anteriores del viaje: esa es la razón por la que habíamos decidido dejar esta zona para el final de nuestro periplo.
El día 29 lo dedicamos a viajar de Phuket a Bangkok y, aunque era un viaje corto, la poca formalidad de la compañía aérea nos retuvo varias horas más de las esperadas en el el aeropuerto de Phuket. Nuestra intención era volver, esta última noche, a la terraza del Sirocco para tomar una copa y disfrutar de nuevo de las magníficas vistas sobre Bangkok, pero estaba la noche metida en agua -de nuevo- y, lamentablemente, no pudimos despedirnos de la ciudad como se merecía. Tendrá que ser en otra ocasión.
Por último, el día 30 ha sido el de la vuelta a casa: salimos del hotel de Bangkok antes de las 7 de la mañana y llegamos cansados de viaje a la casa de Cáceres a eso de las 2 de la madrugada del 31 (que serían las 7 de la mañana en Bangkok): en total, prácticamente 24 horas de viaje. (Por cierto, el viaje de vuelta ha sido de nuevo con la compañía Emirates, tan cómodos los aviones y tan atentos los azafatos/as como en el viaje de ida).
Esto ha sido todo lo que ha dado de sí nuestro viaje a Tailandia y Camboya; un trayecto muy variado e interesante que hemos disfrutado mucho y que nos ha servido para desconectar totalmente de las actividades diarias del resto del año (¿clases?, ¿alumnos?: "¿qué cosas son aquestas Sancho, que no puedo recordar?").
Bueno, en los próximos días haré una última entrada para contar curiosidades y dar por concluido el blog.
Saludos para todos.














































