Hola a todos y todas:
Como estamos haciendo habitualmente, ya que nuestro viaje se está ajustado bastante a las previsiones iniciales, hoy, ya desde Phuket, el penúltimo destino de nuestro periplo, contaremos las jornadas pasadas en Chiang Mai, ciudad situada al norte de Tailandia.
La verdad es que Chiang Mai, después de venir de Bangkok, Siemp Reap o Phnom Penh, es un remanso de tranquilidad urbana: mucho menos tráfico, mucho menos moscones ofreciéndote taxi, tuc tuc o cualquiera otra cosa, y bastante menos gente: en consecuencia, una ciudad menos agobiante y con más posiblidades de paseo urbano..., si no fuera por un "pequeño" impedimento: la lluvia. Nos ha llovido muchísimo en Chiang Mai, tanto como para no poder realizar algunas de las actividades que, inicialmente, teníamos previstas.
De cualquier forma, excluyendo el tema de la lluvia, Chiang Mai nos ha aportado una pequeña "decepción", ya que es excesivamente turística para nuestro gusto: es decir, no tienes apenas libertad para elegir actividades, y no porque no las haya (que las hay casi a cientos), sino por el hecho de que están excesivamente preparadas para acoger a un turismo de masas, que llega a Chiang Mai con paquetes cerrados de varios días en los que tienen a los turistas muy ocupados, pero que te deja pocas opciones si quieres ir un poco de "por libre". Entre este aspecto y la enorme cantidad de lluvia que nos ha caído, hemos estados un poco "limitados" en cuanto a nuestras espectativas (al parecer la gran cantidad de lluvia que nos ha caído estaba relacionada con el tifón que está azotando a China y cuya influencia se ha extendido al norte del sureste asiático).
Pues bien, llegamos a Chiang Mai el sábado 21 por la noche después de volar desde Phnom Pehn haciendo escala en Bangkok, por lo que ese día nos acostamos directamente al llegar al hotel.
El domingo lo dedicamos a conocer la ciudad, sus templos más famosos, la parte antigua, la zona del río y visitar algunos concurridos mercados -diurnos y nocturnos- que ofrecían una buena variedad de productos: lástima que nosotros seamos poco "de mercados" y éstos nos cansen bastante, ya que entendemos que a otros les darían mas juego.
Como apreciaréis en las imágenes, los templos de esta zona son bonitos, con ciertas peculiaridades arquitectónicas del norte de Tailandia, de los antiguos reinos de los Lanna.
Ya veis en las imágenes que nos hemos familiarizado con los budas -a cientos, oiga- y las nagas (las serpientes que decora los templos: otros cientos).
Para llevar a cabo algunos viajes y actividades del lunes y el martes alquilamos un coche con conductor que nos fue llevando donde le indicábamos: pero, como he dicho antes, todo estaba excesivamente dedicado a un turismo muy masivo para el que hay cientos de actividades en el entorno de 30-40 kms. de la ciudad. Intentamos evitarlos como pudimos (muy especialmente nos negamos a acudir a espectáculos de doma y monta de elefantes -de gran demanda turística-, a exhibiciones de serptientes o de monos), pero, inevitablemente, si querías hacer algo durante el día, había que seleccionar algunos de ellos. Nosotros elegimos dar un paseo largo por un jardín botánico, con muchas orquídeas y con gran variedad florística dentro de un entorno de bosque tropical, solitario y muy tranquilo.
Después, nuestro conductor-guía nos llevó a "conocer" tribus de las montáñas del norte del país: lamentablemente se trataba de un poblado donde tenían reunida a una cierta cantidad de población de ocho grupos étnicos, pero de forma bastante artificiosa (incluso había que pagar entrada al "poblado"): se trataba de una reserva-comunidad antropológica preparada para que los turistas apreciaran la forma de vida de diferentes grupos étnicos: aunque había poca gente, resultaba bastante artificioso -incluso las artesanías que vendían los ocho grupos étincos eran iguales ¿?-. La estrella indiscutible, y el grupo más numeroso, eran la mujeres-jirafa. Repito, aunque resultaba vistoso y hasta curioso (os dejo una fotografìa con una mujer jirafa), todo estaba muy preparado y hay que confesarlo así para que nadie crea que nos hemos adentrado por bosques peligrosos donde viven aldeas perdidas y hemos entrado en contacto con grupos aculturizados: nada de eso. De lo que sí estaba rodeada la aldea era de unos arrozales preciosos, que trabajaban los grupos étnicos en comunidad.
Pero la estrella de la jornada -aunque sea una concesión a las actividades preparadas para el turismo de masas- fue, sin duda, el rato que pasamos con tigres de bengala:
Pero la estrella de la jornada -aunque sea una concesión a las actividades preparadas para el turismo de masas- fue, sin duda, el rato que pasamos con tigres de bengala:
Era una especie de reserva de tigres -Tiger Kingdom- (supongo que nacidos y criados en cautividad), en la que -bajo la atención de un cuidador- podías estar 15-20 minutos con tigres de bengala (elegías el tamaño de los tigres y, en función de ello, pagabas); aunque parezca todo muy preparado, acariciar tigres tiene su punto: son unos animales preciosos y, especialmente los grandes (nosotros elegimos los grandes y los pequeñines de 3 meses), imponen mucho respeto.
A partir de ese momento se puso a llover ese día y todo el día siguiente,... y a llover con mucha fuerza, que te impedía, practicamente, cualquier actividad.
Para nuestro último día en Chiang Mai nuestro conductor-guía (yo creo que un poco desesperado por el hecho de ver que no encajábamos demasiado en el prototipo de turista -se extrañó repetidamente de que no quisiéramos ir a ver elefantes-) nos propuso ir a ver una gruta caliza con estalactitas y estalagmitas y unos templos en la montaña a unos 70 kms. de Chiang Mai: allí fuimos bajo una lluvía tremenda; la cueva, como era interior, pudimos visitarla con normalidad, pero para visitar los templos, a los que había que subir a través de unas 400 escaleras bajo la lluvia, tuvimos "algún problema" -calada-, aunque subimos. En la última fotografía podéis ver a Vega recibiendo las bendiciones de un monje budista.
Lamentablemente, el tiempo meteorológico no hizo más que empeorar y tuvimos que refugiarnos en el hotel (éste sin piscina) hasta que, aún bajo la lluvia, salimos a cenar algo.
A la mañana siguiente ya no llovía: pero era el momento de coger un avión: ahora estamos en Phuket, isla paradisíaca al sur del país (cerca de Sumatra donde, creo, ha habido un terremoto) y.... hace un tiempo cojonundo (ni llueve ni tiene intenciones). Ya contaremos la estancia en Phuket; ahora es tardísimo y tengo sueño.
Ya nos quedan pocos días, lastima.
Besos generales.












Hola que monos tan mojaditos,y luego con esos lindos gatitos,la pera ,pero que cabezones a no querer ver los elefantes oye que fobia,bueno bueno pues ala a la playa.A mi tambien se me está haciendo corto vuestro viaje,no sé porqué.BESOS.
ResponderEliminar