Ya habéis sabido nuestra partida [...]. Mas yo pienso que nuestro regreso ha sido querido por Dios para que las cosas que hay en el mundo puedan ser conocidas.


Deo gracias. Amen.

Del final del libro: Marco Polo. Libro de las Maravillas.

lunes, 23 de julio de 2012

DE LOS DIAS EN PHNOM PENH

BUENAS NOCHES:

Aunque en estos momentos ya estamos de vuelta en Tailanda, en la ciudad de Chiang Mai -al norte del país-, esta entrada estará por entero dedicada a los días que hemos pasado en Phnom Penh.

La estancia en Phnom Penh ha sido un tanto paradójica: por un lado la ciudad es bastante caótica, con un tráfico tremendo y muchísima gente por las calles; por otro lado, el hotel que pillamos por internet, en pleno centro, era  muy cómodo y bonito y tenía una piscinita de lo más apetecible.


Como ya indiqué, llegamos a eso de las 2 de la tarde a Phnom Penh después de un  viaje en autobús largo, con muchas obras y cansados; pues bien, la llegada al hotel -céntrico, justo en las traseras del Palacio Real,  y como un oasis en la ruidosa Phnom Penh- nos permitió un ratito de relax y lectura que nos supo a gloria. Tras el descanso salimos a dar un paseo por la ribera del Tonlé Sap -río que desemboca en el Mekong justo en Phnom Penh- que estaba muy animada, con familias paseando, gente haciendo gimnasia en grupo, jugadores de futbol o similar -incluso creimos detectar algún turista sexual (occidentales maduritos paseando o de la mano de camboyanas muy jovencitas)-. En la fotografía que os dejo abajo podéis ver a Vega -por fín- con el Tonlé Sap de fondo.


Tras tomar una cervecita en una terraza con vistas a la ribera buscamos un sitio para cenar y acabamos hacíéndolo en el FCC, un bar-restaurante que en su día, en épocas convulsas de guerra, fue el club de corresponsales extranjeros (Foreing Correspondents´ Club). Al llegar al hotel no pudimos resistirnos a la piscina y nos dimos un bañito, nocturno y solitario.


La mañana siguiente, tras conseguir un tuc-tuc que nos desplazara por la ciudad, la dedicamos a unas visitas tradicionales en Phnom Penh -obligatoria, pero no muy grata-: los restos de la brutalidad genocida llevada a cabo en los años 70 por los jemeres rojos. En primer lugar visitamos el Museo del Genocidio de Toul-Sleng, el S-21, en realidad la cámara de prisión y tortura de los jemeres rojos: el lugar -una antigua escuela- donde Pol Pot y sus secuaces apresaron y torturaron a miles de personas (lo más cercano en Europa serían los campos de concentración nazis). En fin, una visita muy, muy triste como os podéis imaginar por la foto que os dejo abajo -tomada desde uno de los pasillos-.


Si queréis un poco de información sobre los jemeres rojos, aunque sea de wikipedia, podeis pinchar en el siguiente enlace: JEMERES ROJOS.

Completamos la visita con el Campo de la Muerte de Choeung Ek, a unos 20 kms. de la ciudad: era el lugar donde, tras el encarcelamiento y tortura, fueron ejecutados miles de presos procedentes del S-21, y donde se han hallado los restos de unas 9000 personas. En 1998 se construyó allí un pabellón-memorial para conmemorar la memoria de los ejecutados en aquella barbarie entre camboyanos.


Como os podéis imaginar, al terminar la visita, para liberación de nuestras mentes, nada mejor que un bañito en la piscina del hotel..., pero... mientras estábamos en ello se puso a llover:... el monzón del siglo...; la tormenta duró varias horas y vimos peligrar una excursión en barco por el Mekong que teníamos preparada para la tarde. Por fortuna, la lluvia cesó a eso de las 6 de la tarde (el viaje en barco estaba previsto para las 5) y, cuando ya dábamos por anulado el viaje, pudimos embarcarnos en un  bote pequeñito pero muy cómodo (estabamos 4 personas y 2 de tripulación) que nos dió un precioso paseo por la desembocadura del Tonlé Sap en el rio Mekong: pudimos ver una aldea flotante de pescadores vietnamitas y apreciar maravillados desde el barco cómo caía la noche sobre Phnom Penh: una experiencia inolvidable.



                       
El último día de nuestra estancia en Phnom Penh  lo comenzamos con las visitas más tradicionales y turísticas: el Palacio Real y la Pagoda de Plata: es decir, la residencia oficial del rey de Camboya (lo poco que se puede ver), en estilo jemer clásico, aunque se construyó en el siglo XIX, y el  conjunto de templo más famoso de la ciudad (Wat Preah Keo).


Teníamos que estar en el aeropuerto a eso de las 3 de la tarde; como os podéis imaginar antes de irnos nos despedimos de la ciudad dándonos un bañito en esa piscina del hotel a la  que tanto jugo hemos sacado.

Bien, como se aprecia, Vega se ha estrenado con un papel estelar en esta entrada: con ello queda demostrado que ni he venido solo, ni la han secuestrado, ni la he cambiado por un par de elefantes. Si no ha salido antes en las afotos es por la sencilla razón de que ella no ha querido. ¿Aclarado el tema?.

Pues muchos besos para todos y todas que es tarde y me voy a acostar.

- Como dije al principio de la entrada: ya estamos en Chiang Mai, en el norte de Tailandia; pero, como siempre, esa será otra historia y la contaremos otro día; "esta es la realidad y así se la hemos contado"-.

5 comentarios:

  1. me ha encantado vuestro blog.me ha transportado durante un rato fuera de los asfixiantes calores del verano cacereño. estáis mu reguapos los dos.
    un beso
    ana z

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  2. Aunque los días empiecen mal viendo que la brutalidad humana no es superada por la animal, por lo menos al caer la tarde podemos soñar que al día siguiente todo haya sido un sueño.
    Vega, sigue saliendo en las fotos que mejoran mucho el paisaje, yo quiero "fotosdeamigos", las de los monumentos se encuentran a millones (y mejor hechas :) ja, ja
    Bssssssssss a los dos, cuidaros!
    Montaña

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  3. Hola:ya veo que haceis turismode de todas las clase(turistico,gastronomico,de relax)Al fin salis los dos en las fotos porque salian paisajes pero no vosotros sobre todo Vega
    Besitos de los de Huelva

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  4. Muy chulo todo, pero...¿y los bichos? ¿funciona el relec? ¿tenéis mosquiteras? ¿merece la pena el enchufe antimosquitos?... hombre, pensad un poquito en los que estamos haciendo la maleta.
    PD. Sí, ya sé que Vega vale mucho, pero quizá te excediste en su cotización en el trueque. En otra ocasión deberías ser un poco más comedido con el precio...que dos elefantes deben valer una fortuna !

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  5. Me alegro muchísimo de que lo estéis pasando tan bien y estéis disfrutando del vuestro viaje... y como la envidia nunca puede ser "sana", aunque sea frecuente el uso del sintagma, me da una envidia terrible... jeje...

    Lusaro

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