En la entrada anterior comentamos nuestra llegada a Siem Reap, la ciudad que es el puerto de entrada a los famosos templos de Angkor, patrimonio de la Humanidad.
Los templos de Angkor son, sin duda, uno de los puntos fuertes de nuestro viaje y son, probablemente, la obra maestra de la arquitectura del sureste asiático. Se trata de un enorme complejo de templos construidos aproximadamente entre los siglos IXy XIII en varios estilos arquitectónicos que tardan varios días en visitarse, ya que, entre unos y otros hay notables distancias; para poder recorrerlas nosotros hemos recurrido al cómodo recurso del tuc-tuc (acordándolo previamente con el conductor, el tuc-tuc va recorriendo la ruta que le indiques al conductor quien te espera a que tú realices la visita, que en algunos casos se puede demorar 2 horas o 2 horas y media).
El más famoso de los templos es Angkor Wat, que pasa por ser el monumento religioso más grande del mundo y es una de las imágenes típicas de Camboya -también de sus billetes- y que corresponde con la imagen anterior.
También es enorme el complejo de Angkor Thon, en realidad una gran ciudad -la mayor del imperio Jemer- fundada en el siglo XII en cuyo interior hay numerosas ruinas visitables, quizá la más conocida sea la que se sitúa en el centro de la ciudad: el Bayón, que es el templo con las caras esculpidas en piedra que podéis ver abajo.
Como no es cuestión de que vaya nombrándolos todos, hemos visitado en torno a 20 ruinas diferentes, os dejo una serie de imágenes de algunos de ellos (debo llamar la atención sobre algunas de las ruinas "devoradas" por la vegetación que harían la delicia de Indiana Jones).
Si os fijáis en esta última imagen, se trata de un relieve que fotografié en uno de los templos (creo que era del siglo XI) y surge inmediátamente un interrogante: ¿cómo podían conocer en esa época la existencia de los dinosaurios -lo que está representado parece un stegosaurio o algo así-?.
En fin, que si debemos hacer una valoración del conjunto de Angkor deberíamos recurrir a los calificativos que ya usamos en el blog anterior para describir el Perito Moreno o las cataratas de Iguazú: ma-ra-vi-llo-so, a-som-bro-so,... Realmente es un complejo precioso.
El último día en Siem Reap nos le tomamos, con un poco más de tranquilidad y reposo (la visita a los templos la hicimos con un calor tremendo todo el día y en jornadas bastante maratonianas): decidimos ir a visitar una aldea flotante en las proximidades del lago Tonlé Sap (un enorme lago que está a unos 15 kms. de Siem Reap): fuimos en tuc-tuc hasta embarcarnos en unos botes que tienen preparados, pero la visita fue decepcionante: carísima para lo que ofrecían y, además, en esta zona ha llovido poco esta estación húmeda -no nos ha vuelto a llover desde Bangkok- y el lago estaba muy bajo, con lo que la aldea en lugar de estar flotante estaba "en las nubes" desde nuestra visión.
Eso sí, el trayecto en tuc tuc hasta donde embarcamos, por caminos sin asfaltar buena parte del tiempo, nos permitió conocer un poco de la geografía de Camboya y de la forma de vida, muy agraria y bastante precaria, de sus habitantes.
Decir algo también de Siem Reap: se trata de una ciudad bulliciosa y absolutamente caótica en cuanto a la circulación: cientos de vehículos de todo tipo -bicis, motos, tuc-tuc, coches, carricoches,... y con cualquier inesperado cargamento -hemos visto alguna bicicleta con tres personas en las que el conductor llevaba un gotero que iba colgado en un palo- y que circulan a la vez en todas las direcciones posibles.
Aunque algún otro día hablaré más extensamente sobre la comida, diré que estamos comiendo bien -mejor cenando: habitualmente al mediodía comemos sólo algo de fruta-, en general, estamos tomando comida local: es variada y está bastante buena -que os voy a decir si todos conocéis los "chinos"; bueno pues nada que ver: es mucho más sabrosa y variada-; algún día nos hemos encontrado algún picante inesperado, pero eso aquí es normal. Sólo quiero comentar la cena que hicimos una de las noches en Siem Reap: nos aventuramos y, además de unos rollitos que no eran de verdura, sino de carne (¡bién, yo sabía que debían existir aunque en los chinos no los tengan!), pedimos una "parrillada" para asar en la mesa en un recipiente preparado para tal efecto; las carnes eran de serpiente, cocodrilo, ternera, pollo y calamar (sí, ya sé que esto no es carne). Bueno, pues estaban bien: la carne de serpiente es bastante gomosa, chiclosa, pero la de cocodrilo estaba bastante rica. En la fotografía inferior podéis ver las "etiquetas" de cada tipo de carne.
Por hoy acabo el relato: ya hemos abandonado Siem Reap y estamos en la capital de Camboya: Phnom Pehn. Hemos hecho el viaje esta mañana en microbús (300 kms = 5 horas y media) y nos hemos instalado en un hotel magnífico que tiene una piscina de lujo... Pero lo que dén de sí los días en Phnom Pehn lo contaremos en otra ocasión.
Me voy a acostar que es tarde.
Besos varios.












Yo debo de ser la mas pesada o la que tiene mas tiempo,porque escribo solo yo.Bueno yo se que mi hermana ha ido pero la has perdido?no sale en ninguna foto,bueno y tú en una,ja ja ja Besos.ah1 OS VEO CONECTADOS PERO PREFIERO QUE SEAIS VOSOTROS A CONTACTAR POR SI COMO HOY DORMIIS.BESOSSSS
ResponderEliminarJaja. Tranquila, Belén, yo también soy un brasas, lo qué pasa es qué me incorporé tarde al blog. Tiene gracia. Leyendo esta entrada iba pensando lo mismo que tu, ¿dónde está Vega? Pedro sale en pocas fotos pero ella en ninguna. Ya sabes, Vega, te esperamos para la próxima entrada. Besos desde Punta Umbría. Ale, Elia y Javier.
ResponderEliminarTío, cuando vuelvas, te atreverás a comer huevos fritos??? :P
ResponderEliminarVega, esperamos tu aparición!!! : D
Y el "Malarone" qué tal? Os envío de avanzadilla para que me contéis los posibles efectos secundarios y ni una mención al potingue este contra la malaria, así que supongo que bien, ya voy abriendo mi caja.
ResponderEliminarPasadlo bien... y me uno al clamor popular: Vega, sal a la palestra ¡